Paisajes y Paisanajes PAISAJES Y PAISANAJES (2008) es un libro hecho con amor por su autor, Antonio Muñoz Cuenca. Amor a su Puerto, a sus maravillosos paisajes, por desgracia, algunos desaparecidos y, sobre todo, amor a sus personajes populares que, en resumidas cuentas, forman parte del alma portuense.

Con este libro, pretende también saldar una deuda que tenía contraída con el Barrio Alto que le vio nacer y con su gente. Su extraordinaria, generosa, humilde y maravillosa gente.

No está exento el libro de cierta calidad literaria e incluso en la descripción de paisajes, el autor se adentra en el mundo de la poesía y la literatura, así como en la descripción de algunos de sus personajes. A ciencia cierta en este libro, los paisajes se humanizan y los personajes no se conciben sin estar incrustados en el paisaje.

Paisajes y Paisanajes, a n o dudarlo es un libro tan portuense que rezuma esencia del portuensismo por todos sus capítulos. Sus personajes son tan cercanos que los vemos, saludamos y rozamos a diario.

Es un libro para recordar, un libro íntimo y un libro homenaje a tantos portuenses anónimos que vivieron la dureza de la postguerra del siglo pasado.

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“Pasajes y paisajes, algunos ya desaparecidos: playas pinarers, parques, callejuelas, monumentos. Personas y personajes: Canuto, José El Negro, el Chigüi, el Charanguero, Salvador El Largo, el Tío Alonso el del Cepillo, el Saldiguera, el Loco de la Colina, el Pote, el Bimbo, Pedro Rizo o el Ratón. Almas en pena la mayoría de ellos, y otros todavía manoos de nervios desgastando el pavimento de esta vieja ciudad”.

DEL PRÓLOGO, por Luis Benvenuty.

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“Al mayor de los Guarigua, familia muy popular en El Puerto, siempre en El Puerto de la época aquella del hambre, le brillaba mucho la frente y por las mañanas se situaba, manos en los bolsillos de su raído pantalón, a escasos metros de la panadería La Pastora, a ver que caía. Una mirada ansiosa, nerviosa, parpadeante… mirada de menesteroso. En cierta ocasión una de las veces en que compró una piececita de pan de viena caliente y crujiente, al estrujarla con la mano, el pan caliente empezó a quebrarse y casi a chillar. La respuesta de Guarigua fue breve, genial: ‘No me eches cojones que como tú me como yo una espuerta'”.

DEL LIBRO “PAISAJES Y PAISANAJES”, de Antonio Muñoz Cuenca. (Pgs. 18 y 19)