El profesor jubilado Antonio Muñoz Cuenca presenta mañana viernes, día 30, su nuevo libro Paisajes y paisanajes, en un acto que se celebrará en el patio de Safa a las 21.00 horas, y que será un homenaje a una forma de vida ya desaparecida del Barrio Alto. Con este nuevo volumen, este polifacético portuense, licenciado en Magisterio, creador del Orfeón Portuense y concejal de Cultura de 1980 a 1983, quiere rendir homenaje a los parajes de su infancia, pero también “a aquella gente que no tenía de nada y que vivieron una posguerra muy dura”. En esta ocasión, el libro ha sido editado por la imprenta Gráficas Lodelmar, y está prologado por el presidente de Afanas Luis Benvenuti. Se trata de una autoedición, cuidadosamente elaborada, en la que se hace una compilación de la geografía urbana y humana marcada en los recuerdos y sentimientos del autor. El libro supone un giro completo respecto a su anterior trabajo, El habla de El Puerto, donde recopilaba una serie de artículos publicados en Diario de Cádiz.

-Este nuevo trabajo no guarda relación con el que Vd. publicó sobre el habla portuense. ¿Qué ha querido transmitir en esta ocasión a sus lectores?
Este libro es diferente en cuanto a la edición y el contenido. Afanas ha hecho un buen trabajo de edición, y el resultado tiene mucha calidad. En esta ocasión, el libro me fue saliendo porque yo tenía una espinita clavada de hacer un homenaje al Barrio Alto y a su gente.
-¿Cómo era la vida de la gente del Barrio Alto durante su infancia?
Yo nací en la calle Santa Clara, número 8. Mi casa tenía un patio precioso, y no es idílico recordarlo. En el patio se convivía y se hacían muchas cosas, las cocinas y el water eran comunitarios. En la misma cocina podía haber 3 o 4 guisos a la vez y un pozo de agua para fregar y limpiar los suelos. En una misma casapuerta podían vivir 12 o 14 familias. En este sentido, el libro es un homenaje a aquella gente que no tenía de nada y que vivieron una posguerra muy dura.
-¿Cómo se estructura este nuevo trabajo suyo?
La primera parte del libro son recuerdos, y en ella se alude a distintos paisajes. Es un recorrido por la geografía urbana y la geografía rural portuense: la calle Luna, el parque de La Victoria, las playas del recuerdo, los campos … La segunda parte se centra en lo que yo denomino el ‘paisanaje’. Son semblanzas biográficas idealizadas de doce personas singulares de El Puerto, a las que trato con mucha seriedad y respeto.
-Vd. habla de su niñez con cariño y nostalgia, con el telón de fondo de su formación en los jesuitas…
Yo tuve una niñez muy libre. Los niños hacíamos vida de calle y consumíamos mucho paisaje. Comíamos flores, y por eso somos tan poéticos. Y todo eso lo combinaba yo con la escuelita de los jesuitas de Safa, donde me metió mi padre. Yo quiero mucho a los jesuitas porque me quitaron del arroyo y me hicieron un hombre. Me dieron la cultura y cualidades como el amor al trabajo, al estudio y la investigación, y una inquietud hacia la cultura y el arte. En Telepuerto he podido desarrollar parte de esas inquietudes. Llevo 11 años y sigo ahí con mis programas sobre cultura y patrimonio histórico.
CARLOS BENJUMEDA
Diario de Cádiz.
29 de mayo de 2008.